Keira y el bolso.

{Hoy toca post guilty pleasure ;)}

Resulta que a mí me gustan los bolsos. Ya está, ya lo he dicho. Los bolsos buenos, de calidad (no hace falta que sean Loewe, eh? jejeje). ¿Los zapatos? Baaaaah... A mí dame un buen bolso y me vengo arriba.
Pero... tampoco me gusta "cualquier" bolso. Me tengo que enamorar mucho (sobre todo si es para hacer una pequeña inversión). Tiene que ser un bolso que sepa que me va a gustar muchos años, aunque pase de moda o ya nadie lo use.
Uno de mis amores más amores es un bowling de Bimba y Lola que, por lo menos en Coruña, fue una plaga. Parecía que los regalaban, todo el mundo tenía uno. Pero yo sabía que lo nuestro era amor verdadero. Lo compré en un negro verdoso fabuloso (que era además el que menos se veía por la calle) y al final de este invierno se me rompió por una esquinita. Drama total. Me puse a intentar buscarle un sustituto, pero por lo menos por ahora, con esas características de belleza y comodidad, no existe. ¡Así que está a arreglar ahora mismo!
Además, me chifla el concepto de reusar y reutilizar tus cosas. ¡Qué es eso de deshacerte de ellas a la primera! 

Mi bolso siendo feliz en Richmond, Londres
Pero esta introducción no es nuestro tema principal de hoy. Es para que entendais mi relación "bolsil" jajajaja.
Además de tres o cuatro bolsos buenos, siempre tengo un bolso "de trote". Es decir, el típico de plástico o muy viejito que no me importa que me baben los perros, se me enganche en las silvas o que pega incluso para llevar a yoga con mallas.

Primero tuve un bolso de piel precioso pero muy muy viejo (herencia de mi madre) cuyo cierre se estropeó. Entonces lo cambié por un satchel de plástico, que como buen bolso de plástico, se acabó despeluchando y no era presentable. Así que le pregunté a mi madre si no tendría un bolso viejo del estilo del que me había dado la primera vez. Y me dijo... "bueno... tienes éste... aun lo uso a veces pero te lo doy si lo quieres". Lo miré. Siempre había pensado que ese bolso era feo, muy feo. Pero lo cierto es que era marroncito, de piel y viejo, con lo que cumplía todos mis requisitos para ser bolso de "trote" y lo empecé a usar. La idea era buscar y comprar otro bolso de trote que me gustase y mientras, usar ése. Pero el malandrín es tan tan cómodo, caben tantas cosas para lo pequeño que parece y tiene tantos compartimentos que empezó a ganarse mi respeto.
(Vamos, lo mismo que me pasó con unos camper pelotas granates de invierno, que son la cosa más fea del mundo, pero la más cómoda, calentita y achuchable, así que se han quedado).
Bolso de trote 1 lleno de babas
Bolso de trote 2
Y entonces llegó Keira y lo cambió todo. Generalmente, no soy muy muy influenciable, pero... todo el mundo tiene su talón de Aquiles...
De repente, un montón de bloggers empezaron a hablar de una película titulada "Begin Again", y aluciné con su vestuario. Aquí lo comenta Marta con mucho más rigor de lo que yo podría hacerlo. 

(Entre otras cosas, que su autora es Arjun Bhasin).
 

Me encantó. Por varios motivos. Uno, evidentemente es que defiende un estilo que me encanta, simple, femenino y nada recargado. El personaje de Keira va toda la película con un peinado y maquillaje sencillísimo y además (segundo motivo) usa la misma ropa. Es decir, han creado una chica normal de verdad. Que tiene su estilo y una ropa limitada, de entre 20 y 30 prendas que combina entre si. Nada de salir con un total look nuevo en cada fotograma. Realidad. (O al menos, como yo entiendo que debería ser). Y Keira tiene un solo bolso. EL BOLSO. Un clon de mi bolso denostado. Que quereis, después de enamorarme de todas esas combinaciones, ya no veía a mi bolso con los mismos ojos. Sigue sin parecerme precioso, pero ahora me gusta mucho. Es el bolso de Keira (Gretta). Incluso a veces, combino mi ropa y me descubro pensando que voy muy "Keira".
 ¿Os ha pasado algo así alguna vez?

El otro día quise hacerme una foto para ilustrar este post (me vestí un poco "Keira" a propósito) y se lo conté a mi mejor amiga (que no es muy fan de este tipo de cosas) porque ¡¡tenía que explicarle porque quería hacerme una foto en que no se me viera la cara!! Se rió mucho de mi y me dijo "pero alma cándida ... ¿estás segura de que quieres contar estas cosas?" Yo me reí también y le dije que si, que hay que compartir la "pateticidad" de vez en cuando, ¡jajajaja!

Intentando ser Keira jajaja
 Si has llegado hasta aquí y te ha parecido todo muy chorrada, sorry.

A todo esto, cuando vi la película iba con las expectativas altísimas y me defraudó un poco. Me pareció que Keira tenía el don de la clarividencia y que había un par de fallos. Un día de sofá la pillé haciendo zapping, la volví a ver y me gustó un poco más.

Para más historias de bolsos, el post de Maddalen (con un tesoro, he de decir).

Nos leemos!

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